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Kürtőskalács o pasteles de chimenea

Kürtőskalács o pasteles de chimenea

Los Kürtőskalács o pasteles de chimenea son unos sabrosos postres procedentes de Rumania y Bulgaria muy fáciles de hacer y originales por su graciosa forma. Al paladar resultan unas delicias de canela de masa esponjosa con costra de azúcar a las que es muy difícil resistirse.

INGREDIENTES

PREPARACIÓN

INGREDIENTESINGREDIENTES

  • 130 ml de leche tibia
  • 15 grs de levadura fresca
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 375 grs de harina
  • Sal al gusto
  • 1 huevo grande
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra Hojiblanca

Para el rebozado:

  • Azúcar
  • Canela en polvo

INGREDIENTESPREPARACIÓN

  1. En primer lugar, vamos a mezclar en un cuenco la leche tibia junto con el azúcar y la levadura, removemos hasta que se disuelva y dejamos que repose durante unos minutos.
  2. En un cuenco aparte, juntamos la harina con la sal, el aceite de oliva virgen extra Hojiblanca y el huevo y lo mezclamos hasta que estén todos los ingredientes bien integrados. Añadimos a continuación la mezcla de leche, azúcar y levadura y mezclamos.
  3. Trabajamos la masa durante unos minutos hasta conseguir que tenga una textura lisa, homogénea y que no se pegue ni a las manos ni a las paredes del cuenco. Formamos con la masa una bola y la dejamos reposar en el cuenco tapada con un trapo húmedo en un lugar templado durante un par de horas o hasta que doble su volumen.
  4. Mientras reposa la masa, vamos preparando unos moldes con forma de cono con papel de aluminio.
  5. En cuanto haya crecido la masa, la estiramos con ayuda de rodillo sobre una superficie lisa ligeramente enharinada, para evitar que se pegue, hasta que tenga unos 2 milímetros de grosor y la cortamos con un cuchillo afilado en tiras de unos 2 centímetros de ancho. Las enrollamos en el molde cilíndrico de papel de aluminio que previamente hemos engrasado con un poco de aceite de oliva, empezando por la parte inferior hasta arriba.
  6. Cuando lo tengamos hecho, pintamos la masa con un poco de aceite de oliva ayudados de una brocha y lo rebozamos en azúcar de manera que quede bien impregnado. De esta manera conseguiremos una costra caramelizada de un bonito color dorado.
  7. Llevamos los cilindros de masa a cocinar a un horno precalentado a una temperatura de 200º y los dejamos durante unos 7 u 8 minutos.
  8. Por último, sacamos del horno nuestros pasteles chimenea y mientras están aún calientes, los desmoldamos y los pasamos rodando por una mezcla de azúcar y canela en polvo.
  • 130 ml de leche tibia
  • 15 grs de levadura fresca
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 375 grs de harina
  • Sal al gusto
  • 1 huevo grande
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra Hojiblanca

Para el rebozado:

  • Azúcar
  • Canela en polvo
  1. En primer lugar, vamos a mezclar en un cuenco la leche tibia junto con el azúcar y la levadura, removemos hasta que se disuelva y dejamos que repose durante unos minutos.
  2. En un cuenco aparte, juntamos la harina con la sal, el aceite de oliva virgen extra Hojiblanca y el huevo y lo mezclamos hasta que estén todos los ingredientes bien integrados. Añadimos a continuación la mezcla de leche, azúcar y levadura y mezclamos.
  3. Trabajamos la masa durante unos minutos hasta conseguir que tenga una textura lisa, homogénea y que no se pegue ni a las manos ni a las paredes del cuenco. Formamos con la masa una bola y la dejamos reposar en el cuenco tapada con un trapo húmedo en un lugar templado durante un par de horas o hasta que doble su volumen.
  4. Mientras reposa la masa, vamos preparando unos moldes con forma de cono con papel de aluminio.
  5. En cuanto haya crecido la masa, la estiramos con ayuda de rodillo sobre una superficie lisa ligeramente enharinada, para evitar que se pegue, hasta que tenga unos 2 milímetros de grosor y la cortamos con un cuchillo afilado en tiras de unos 2 centímetros de ancho. Las enrollamos en el molde cilíndrico de papel de aluminio que previamente hemos engrasado con un poco de aceite de oliva, empezando por la parte inferior hasta arriba.
  6. Cuando lo tengamos hecho, pintamos la masa con un poco de aceite de oliva ayudados de una brocha y lo rebozamos en azúcar de manera que quede bien impregnado. De esta manera conseguiremos una costra caramelizada de un bonito color dorado.
  7. Llevamos los cilindros de masa a cocinar a un horno precalentado a una temperatura de 200º y los dejamos durante unos 7 u 8 minutos.
  8. Por último, sacamos del horno nuestros pasteles chimenea y mientras están aún calientes, los desmoldamos y los pasamos rodando por una mezcla de azúcar y canela en polvo.

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